Hasta las más idílicas vacaciones pueden torcerse en cualquier momento… y si no que se lo digan a esta pareja. Son dos estrellas de realities muy queridos en su país, Reino Unido: Matthew Iovane, DJ y personaje televisivo, y su pareja, Michelle Clemens.
La pareja asegura que se encontraban pasando unos días de descanso y aventura en Papúa Nueva Guinea, cuando en una jornada de trekking ocurrió lo impensable: fueron capturados por los miembros de una tribu caníbal.
Los jóvenes han afirmado al diario británico The Sun con todo lujo de detalles que un grupo de caníbales les capturó, desnudó y ató a un árbol para golpearlos con machetes. Al principio creyeron que la intención de esta tribu era robarles, por lo que les ofrecieron sus pertenencias… pero
poco a poco se fueron dando cuenta de que las intenciones de los
caníbales, que vestían trajes aborígenes y pinturas de guerra, eran muy
diferentes.

Afortunadamente, la pareja logró escapar de sus captores, atravesando desnudos la selva —nada más y nada menos que 24 kilómetros— hasta que encontraron un refugio en el que pudieron pedir ayuda.
La que ha salido peor parada de esta horrible experiencia ha sido Clemens, cuyas graves heridas en los dedos tuvieron que ser atendidas en el hospital de la capital, Puerto Moresby. Según ha trascendido, durante su captura ella habría sufrido una violación en grupo.

Lo cierto es que el país es uno de los últimos lugares del mundo donde se practica el canibalismo: el último caso que se conocía databa de 2012, cuando fueron arrestados 29 miembros de una tribu por este motivo.
Sin embargo, ha habido muchas críticas a la pareja ya que su relato tiene muchos agujeros e inconsistencias. No solo se ha descubierto que Iovane y Clemens iban ridículamente equipados para una excursión de esas características, sino que su descripción de los caníbales —con las caras pintadas— por lo visto no se corresponde con ninguna tribu de la zona, además de que su marcha de 24 kilómetros por la jungla en tan solo 6 horas sería una hazaña a la altura del excursionista más experimentados. Especialmente estando desnudos.

Una trabajadora social también ha puesto en duda que Clemens hubiera sufrido una violación en grupo: “por lo que he visto esta mujer no ha mostrado ningún síntoma discernible consistente con una víctima reciente de una violación en grupo, como conmoción, miedo, disociación o desorientación, apartamiento, vulnerabilidad, tristeza o estrés postraumático“, ha dicho Wendy Maltz, con más de 35 años de experiencia en recuperación de abuso sexual en los Estados Unidos.
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Afortunadamente, la pareja logró escapar de sus captores, atravesando desnudos la selva —nada más y nada menos que 24 kilómetros— hasta que encontraron un refugio en el que pudieron pedir ayuda.
La que ha salido peor parada de esta horrible experiencia ha sido Clemens, cuyas graves heridas en los dedos tuvieron que ser atendidas en el hospital de la capital, Puerto Moresby. Según ha trascendido, durante su captura ella habría sufrido una violación en grupo.
Lo cierto es que el país es uno de los últimos lugares del mundo donde se practica el canibalismo: el último caso que se conocía databa de 2012, cuando fueron arrestados 29 miembros de una tribu por este motivo.
Sin embargo, ha habido muchas críticas a la pareja ya que su relato tiene muchos agujeros e inconsistencias. No solo se ha descubierto que Iovane y Clemens iban ridículamente equipados para una excursión de esas características, sino que su descripción de los caníbales —con las caras pintadas— por lo visto no se corresponde con ninguna tribu de la zona, además de que su marcha de 24 kilómetros por la jungla en tan solo 6 horas sería una hazaña a la altura del excursionista más experimentados. Especialmente estando desnudos.
Una trabajadora social también ha puesto en duda que Clemens hubiera sufrido una violación en grupo: “por lo que he visto esta mujer no ha mostrado ningún síntoma discernible consistente con una víctima reciente de una violación en grupo, como conmoción, miedo, disociación o desorientación, apartamiento, vulnerabilidad, tristeza o estrés postraumático“, ha dicho Wendy Maltz, con más de 35 años de experiencia en recuperación de abuso sexual en los Estados Unidos.