Además de los tres años de cárcel, la audiencia de Barcelona condena a la ex pretendienta a una indemnización de 400.000 euros por las lesiones, secuelas y los gastos de cirugía estética a la que tuvo que recurrir la modelo para conseguir disimular la cicatriz de su cara.
El testimonio de la víctima indica que, después de una noche donde “advirtió gestos, miradas y comentarios de animadversión hacia su persona”, se acercó a Mireia para saber qué pasaba, a lo que la ex pretendienta reaccionó con insultos y una agresión con una copa de balón: “hasta el punto de que terminando el evento y ya en la zona VIP, se acercó y le preguntó qué pasaba, a lo que la acusada reaccionó con insultos hacia su persona terminando por golpearle con una copa de balón que hizo añicos cuando se estrelló contra su frente y que no contenta con ello, con el soporte de la copa que le quedó en la mano le golpeó en la barbilla y en el pómulo”.