Siempre según la versión de este diario, el suceso acaeció en Vladivostok. Al parecer, el cuerpo del joven no pudo resistir una intensa noche de diversión y, sin que su cuerpo diese indicios previos de ningún tipo, cayó «muerto» repentinamente. Sus compañeros llamaron rápidamente a una ambulancia cuando vieron que se había derrumbado, pero aparentemente ya era tarde. Los médicos certificaron su muerte y se llevaron el cadáver hasta una morgue cercana.
Todo parecía terminado para nuestro protagonista, pero nada más lejos. Y es que, cuando se encontraba en el interior de una nevera de la morgue con otros tantos cadáveres, se despertó repentinamente y comenzó a aporrear la puerta de la cámara para que le dejasen salir. Tuvo suerte, pues una guardia de seguridad le oyó y -después de darse un buen susto- avisó a los médicos y a la policía de lo sucedido para que le sacasen de allí e investigaran qué le había sucedido.