viernes, 15 de enero de 2016

Se inyecta sangre de Charlie Sheen para intentar demostrar esto, lo lleva claro.

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En el programa de televisión estadounidense Dr. Oz, un programa sobre medicina fraudulenta, Charlie Sheen estuvo contando que va a abandonar su medicación para el VIH para seguir un tratamiento alternativo en México.
El segmento del programa siguió al actor yendo de doctor en doctor, algunos más legítimos que otros, y ofreciendo sus argumentos para abandonar la terapia antiretroviral habitual en su caso, a pesar de su efectividad.
He abandonado las medicinas durante una semana. ¿Estoy arriesgando mi vida? Seguro. ¿Y qué? He nacido muerto. Ese aspecto no me impresiona en absoluto. Le dije a mi madre desde el primer día que esta enfermedad ha cogido al hombre equivocado si quería seguir viva.
Sheen fue con el Dr. Oz a México, a las oficinas del Dr. Sam Chachoua, un médico que no tiene licencia para practicar en los Estados Unidos, en parte porque Chachoua asegura que puede curar tanto el cáncer como el SIDA. También asegura estar trabajando en una vacuna para el VIH.
Aunque parece un fraude, al menos hay que reconocer que es un tipo muy comprometido. En un punto, Chachoua comenta que se ha inyectado sangre de Sheen. “Le saqué un poco de sangre y me la inyecté y le dije ‘Charlie, si no supiera lo que estoy haciendo, los dos tendríamos un gran problema, ¿verdad?’El actor asegura que vio al médico inyectarse la sangre.
Chachoua asegura haber curado a Sheen. Pero, lógicamente, Sheen no está curado y el número detectable de VIH en su sangre ha subido mucho desde que ha abandonado su medicación. Sheen ha dicho:
No lo veía como la Ruleta Rusa. No lo veía como un rechazo total al tratamiento convencional que he estado siguiendo. No se lo recomiendo a nadie —me estoy ofreciendo como conejillo de indias.
La escena queda como testimonio de que sigue habiendo gente que niega lo que se sabe sobre el SIDA y el VIH, y de que existen médicos dispuestos a prometer lo que sea a cambio de dinero. Al final, Oz convence a Sheen para que vuelva a su verdadero médico —el que tiene una licencia para practicar la medicina— y vuelva a su tratamiento. Me tomaré las medicinas en el vuelo a casa“, le dice Sheen, “no soy idiota.