Caramelos de regaliz:
Fue creado por un farmacéutico inglés en 1760 cuando añadió al extracto diluido de la raíz de regaliz azúcar y otros ingredientes. Esto supuso el nacimiento del regaliz como golosina. En un principio eran solo negras, con el paso de los años se han ido creando de diferentes tamaños, formas y colores.
Tico-Tico:
Por desgracia, su fabricante, Fiesta, nos comentó que por desgracia, había dejado de fabricarlos hace poco tiempo. Quien sabe si algún día volveremos a verles por alguna tienda y saborearlo de nuevo.
Loli pop:
La idea de un dulce comestible pinchado en un palo es muy simple, y es probable que el caramelo de este tipo se haya inventado y reinventado en numerosas ocasiones. Los primeros productos de confitería que se asemejan a lo que llamamos piruletas datan de la Edad Media, cuando la nobleza solía comer azúcar cocido con la ayuda de palillos o mangos. La palabra «lolly pop» se remonta a 1784, pero en un principio se refería a caramelos blandos.
Kojak:
Los chupa chups rellenos de chicle eran uno de los caramelos preferidos de todos los niños. Costaban algo más de que los caramelos normales, unos cinco duros, pero merecía la pena. Los más populares eran los de fresa, aunque también se comercializan los de cola.
Peta zeta:
Peta Zetas no sólo era para saborear, sino para reírse con los amigos, abriendo la boca para ver quién conseguía la explosión más ruidosa, o intentando hablar con la boca llena de Peta Zetas. Sin duda fue el primer caramelo que incluía el factor juego y fomentaba la relación social.
Cigarrillos de chocolate:
Aquí el único peligro para la salud era su alto contenido en azúcar ademas el chocolate era bastante malo y costaba tanto quitarle el papel que lo envolvía que muchas veces acababas comiéndotelo con él. Pero seguro que tanto a ti como a mi nos daba igual que el chocolate fuera bueno o malo, lo único que pensábamos es que teníamos un cigarrillo en nuestras bocas y además en la tienda del barrio los tenían de todas las marcas.
Sugus:
Se trata de unos caramelos masticables cuadrados, y son de 20 mm (0,79 pulgadas) de longitud y anchura, y 7 mm (0,28 pulgadas) de espesor, incluyendo el embalaje que llegaron desde Suiza. Hay varios sabores, incluyendo limón, naranja, piña, frambuesa y cereza, indicados por el color de los envases (amarillo, naranja, azul, rojo y rojo brillante, respectivamente), que es característico de la dulce. El nombre, aunque sólo una marca, se convirtió en el nombre de este producto. Apareció en el mercado con otras marcas, con diferentes nombres, pero todos se les da el nombre Sugus.
Anisitos:
Para los que conseguían mantenerlo intacto y sacar todo su contenido, la figura se convertía en una pieza más con la que poder jugar, por lo que su éxito estuvo garantizado durante décadas ya que era golosina y juguete a la vez. Mi recuerdo es que, prácticamente, te los bebías de la botella y que si se te ocurría cogerlos con la mano te quedabas de colores por que desteñían horrores.
Drácula:
Si comías estos caramelos tendrías la lengua roja durante toda la tarde. Era imposible engañar a las madres con los ‘Drácula’, pero con muy poco dinero podías comprar una bolsa inmensa. Sus ingredientes básicos eran básicamente azúcar ultra concentrado en cantidades industriales, más o menos el equivalente a 25 cucharadas soperas por caramelo y algún tipo de colorante rojo. Así de simple y así de demoledor.
Palotes:
Fue una de nuestras primeras golosinas y es que los Palotes parecían estar destinados a los más pequeños de la casa, supongo que porque era caramelo masticable y blandito, aunque en más de una ocasión nos encontramos con alguno más duro que una piedra. Mi gran sueño era conseguir aquel castillo de Palotes que tanto anunciaban, ¿a alguien le tocó?