En el rastreo de las huellas que dejaron los yihadistas antes cometer el pasado viernes la brutal masacre que acabó con la vida de 129 personas en el centro de París, ahora ha aparecido un nuevo dato. La presencia del Captagon. En una habitación de hotel de la capital francesa se han encontrado jeringuillas con las que algunos de los terroristas se podrían haber inyectado esta sustancia. No hay análisis toxicológicos fiables todavía, así que no son más que hipótesis, pero vamos a ver en qué consiste esta droga, cuáles son sus efectos, dónde se elabora y cuánto cuesta.
¿De dónde surge el Captagon? Porque en
sus orígenes era un medicamento legal, apto para el consumo y recetado.
Pero ha acabado convertido en el nombre común de una droga que tiene muy
poco ya que ver con el original. “El Captagon es un fármaco de los
años 60, que se utilizó para el tratamiento de hiperactividad y
narcolepsia, entre otros. La composición que tenía en su inicio, cuando
era un fármaco, era la fenitilina, que es un compuesto de acción
estimulante. Pero este fármaco fue prohibido en los años 80 y, desde
entonces, se han hecho algunos análisis de decomisos de comprimidos de
Captagon y lo que se ha demostrado es que este compuesto ha desaparecido
y lo que son ahora estas pastillas es una mezcla de anfetamina y
cafeína, lo que sería el Speed que corre por España, más o menos, pero
en formato de comprimido“, nos comenta Nuria Calzada, de Energy Control.
Como todavía no hay análisis, no es seguro que los yihadistas hubieran consumido Captagon las horas antes de cometer su despiadada acción terrorista. “Aclarar
que no está confirmado que los terroristas de París hubieran consumido
anfetaminas, y de haberlas consumido, de confirmarse, lo más lógico es
pensar que su uso es meramente instrumental. Es decir para reducir el
cansancio, el sueño, el hambre. Tener una mayor actividad, un mayor
rendimiento. Que los terroristas hubieran tomando anfetaminas se
debe más a que es una sustancia que se consume en sus países de origen y
no a que provoque un efecto particular, que los convierte en lo que no
son“.
El parentesco, más bien la similitud,
que tiene con el Speed hace que el precio de ambas sustancias sea casi
igual, entre 15 y 25 euros el gramo: “Es que son casi lo mismo, la
gran diferencia es que aquí, en nuestro país, se consume en formato de
polvo, y lo que se llama Captagon son pastillas. La composición es
exacta, aunque en algunos decomisos de esta droga también se han
detectado partes de metanfetamina. En cuanto a los efectos son
exactamente igual que los de cualquier estimulante: euforia, más ganas
de hablar, locuacidad, te quita las ganas de dormir, reduce el apetito,
estás más energético…“.
El Captagon no es una droga exclusiva de uso bélico, es decir, que hay un consumo por parte de la población general en las regiones de Oriente Medio. “El
aumento del consumo en la zona no es exclusivo de los yihadistas, hay
gente que la utiliza de estimulante, no es exclusiva del entorno
terrorista. La producción en el Líbano, que era el centro, ha disminuido
el 90% en el último año y se trasladado, en gran parte, a Siria. Hay
una producción ilegal de Captagon, que no lleva el compuesto original
del fármaco, si no que ha sido sustituido. Estuvo un tiempo en el
mercado y se dejó de usar porque creaba problemas de adicción“.
La especialista en droga quiere dejar claro que al igual que no existe una sustancia que te convierte en caníbal, tampoco se puede hablar de una droga que te haga ser un yihadista. Aunque sí es cierto que su consumo ha aumentado mucho en los últimos años. “No
existen datos fiables en cuanto a su prevalencia de consumo, pero la
Oficina contra la Droga y el Delito reportó un aumento notable de las
cantidades de anfetaminas decomisadas en Oriente Medio, según su informe
de 2014. El uso de anfetaminas no es algo nuevo en entornos
bélicos, han estado siempre presentes para mejorar el rendimiento y
aguantar más horas“. Y las informaciones hablan de que se
han encontrado jeringuillas. Algo que no encaja del todo con la forma de
consumo del Captagon, al menos con la mayoritaria y la que se detecta
con más frecuencia en la actualidad. “El formato del Captagon son
pastillas, comprimidos. Supongo que también se puede inyectar, machachar
y consumir de manera intravenosa. Aunque en origen es oral“, concluye Nuria Calzada.
Vía Vice.