Irónico,
¿verdad? Lo último acerca de su pasado republicano habla de la
existencia de un vídeo prohibido en el que aparecería Letizia Ortiz
destripando a la monarquía en su época de estudiante en México. Al
parecer, TVE lo habría comprado (por recomendación de Alfredo Urdaci, el
entonces jefe de la periodista Letizia) para evitar a toda costa que se
hiciera público una vez conocida la relación con el Príncipe Felipe.
Según
revelan los periodistas Daniel Forcada y Alberto Lardíes en su libro
‘La Corte de Felipe VI’, todo ocurrió hace unos años cuando un
estudiante mexicano se presentó en los estudios de Torrespaña con una
cinta VHS para ver a Urdaci. El vídeo se remontaría a 1996, cuando
Letizia viajó a México unos meses una vez terminada la carrera de
Periodismo. En él aparecería una pizpireta muchacha criticando a la
monarquía española y defendiendo la república. Nada que no se sepa, por
otro lado, teniendo en cuenta sus lazos familiares republicanos y
sindicalistas.
Al parecer, las imágenes fueron visionadas por
Urdaci, que automáticamente recomendó hacer que TVE las comprara por un
millón de las antiguas pesetas.
Su mala relación con Ana Blanco:
Al
parecer, Letizia Ortiz y Ana Blanco no se tragaban demasiado en su
etapa del telediario de TVE. Ya lo contaba Alfredo Urdaci en su libro
'Días de ruido y furia: la televisión que me tocó vivir’. Al parecer, la
veterana Ana Blanco estaba muy celosa de la guapa Letizia, quien había
conseguido un 'prime time’ (presentar el telediario de las 21:00 horas
es lo más de lo más) con mucha menos experiencia que ella. No le sentó
muy bien a Ana Blanco ese impresionante ascenso de Letizia, quien entró
cobrando en la cadena el mismo sueldo que ganaba en CNN+ (36.000 euros)
pero que gracias a que gustaba a sus jefes (especialmente a Urdaci)
empezó a aumentar su caché de forma impresionante.
Ana Blanco
llegó a ser reprendida por hablar mal de su compañera durante una
reunión de edición cuando ella no estaba delante. Al parecer, una de las
cosas que peor le sentaba es que en un especial de la guerra de Irak,
donde Letizia fue enviada a la zona para informar, apareciese en
pantalla antes que ella (la emisión se hacía justo a la hora del
programa de 'Corazón’ que hubo de ser suspendido temporalmente).
Su supuesto aborto:
Pero
si alguien ha traicionado de verdad a Letizia Ortiz, ése ha sido su
primo David Rocasolano, quien escribió en 2013 el polémico libro 'Adios,
princesa’, en el que cuenta relatos muy oscuros del pasado de la Reina
de España. El capítulo más espinoso tiene que ver quizás con su supuesto
aborto en la clínica Dator, aproximadamente un año antes de su
compromiso real. En el libro se incluye un documento acreditando esta
oscura mancha del pasado de la Reina. Y David Rocasolano no tiene
problemas en reconocer públicamente que él mismo, en calidad de abogado
de Letizia, fue el encargado de hacer borrar ese rastro tan comprometido
para la Casa Real. En concreto cuenta que se deshizo del informe médico
(que personalmente le entregaron Felipe y Letizia en 2003, como él
mismo relata) quemándolo en el fregadero de su cocina. Sin embargo, esos
papeles aparecieron años más tarde (era difícil que se eliminaran por
completo) y acabaron de nuevo en manos de David Rocasolano (cuenta que
un periodista se los entregó pidiéndole detalles). Sin duda se
convirtieron en algo muy goloso que David no dudó en usar años más tarde
en contra de Letizia cuando su relación se deterioró.
Al
parecer, el distanciamiento de ambos primos tiene su origen en 2010,
cuando el abogado, que era especialista en transacciones inmobiliarias,
se vio involucrado en un tema de corrupción urbanística sin que Letizia
se preocupara por su situación personal una vez establecida en el
Palacio de la Zarzuela. Lejos de eso, sí se preocupó porque los
escándalos de su primo interfirieran lo menos posible en su tranquila
vida en Palacio.
Las controvertidas capitulaciones matrimoniales que firmó:
David
Rocasolano también relata en su libro que Letizia firmó unas
capitulaciones matrimoniales (en contra de su propio consejo) por las
cuales, en caso de separación, se quedaría con una suculenta asignación y
un par de residencias, pero que renunciaría a la custodia de sus hijas
sin pasar por el dictamen de un juez. Letizia se enfadó muchísimo con su
primo por dicha recomendación y finalmente aceptó firmarlas sin cambiar
ni una coma.
Alonso Guerrero, el matrimonio exprés:
A
pesar de las ofertas millonarias que ha tenido Alonso Guerrero, sobre
todo por parte de Telecinco, para que relate en un libro su matrimonio
(duró un año y tres meses) con la ahora Reina de España, de momento ha
rechazado todas. Muy íntegro y majo ha de ser para rechazar contar todo
tipo de intimidades de Letizia en unas páginas que a buen seguro le
alzarían al estrellato y engordarían su cuenta corriente de la noche a
la mañana.
Antes de que pasara Felipe por su vida, Letizia se
casó por lo civil (se dice que ni siquiera estaba bautizada) con su
profesor de literatura en el modesto hotel 'El paraíso’ de Almendralejo.
¡Menuda diferencia de boda con la que le brindaría el futuro en la
Almudena en un lluvioso e inolvidable 22 de mayo de 2004! De momento,
Guerrero guarda silencio, aunque veremos si se resiste a las cifras de
500.000 euros por dar una foto de boda o 40.000 por cualquier foto con
Letizia.
Fotos íntimas y 'vasallaje’ familiar:
Fotos
que David Rocasolano no ha tenido problemas en publicar en su libro,
como ésta de un momento íntimo y divertido en Zarzuela jugando con la
moto de juguete de Leonor y Sofía. Cuando la relación con Felipe estaba
aún en sus comienzos, relata el primo de Letizia que los Rocasolano (a
quien compara en su libro con un carruaje de gitanos chocando contra un
gran expreso de Borbones) tuvieron acceso al entonces príncipe Felipe
(un tío majo como siempre le define en el libro 'Adiós, Princesa’), al
Rey Juan Carlos, a las infantas, Urdangarin, etc etc. David era, de
hecho, un asiduo a la Zarzuela. Más adelante, Letizia sería consciente
del valor de cada instantánea sin malicia y pondría más celo a la hora
de dejar apretar 'flashes’, incluidos los de su familia.
Precisamente
el primo de Letizia se queja luego del exceso de 'vasallaje’ al que
Letizia sometió a toda la familia Rocasolano para con la Casa Real, lo
que derivó en un patente distanciamiento con algunos miembros de la
familia, como el propio David o su tía Henar Ortiz, declarada
republicana, a quien ni siquiera invitó en la proclamación de los Reyes.
En palabras de David, se volvió “controladora y cruel”.
La muerte de su hermana Érika:
Ha
sido sin duda uno de los capítulos más tristes (o el más triste) en la
vida de la Reina Letizia. Sucedió el 7 de febrero de 2007. España entera
se conmocionó ante la trágica muerte de Érika Ortiz, su hermana
pequeña, a los 31 años de edad. Su cuerpo apareció sin vida en el
domicilio de Vicálvaro junto a una nota. Tenía una hija de 6 años,
Carla, fruto de su matrimonio con su expareja, Antonio Vigo.
Aunque
la prudencia siempre ha reinado en este controvertido asunto, David se
encargó de romper el silencio y dejar a su prima en muy mal lugar. Tal y
como relata en su libro, Letizia, que durante toda su infancia y
adolescencia había sido uña y carne con sus hermanas, comenzó a
distanciarse de ellas a raíz del compromiso real. Antes de su muerte,
Érika llevaba un mes y medio de baja por depresión de la empresa en la
que trabajaba, Globomedia. Al parecer, nunca llevó bien la presión
mediática a la que los paparazzi la sometieron de la noche a la mañana.
Vendiendo tabaco para ganarse la vida:
El Daily Mail
sacó a la luz en 2014 esta fotografía que mostraba a Letizia Ortiz
vendiendo tabaco en su época de juventud en México para poder llegar a
fin de mes. Con el titular “la vendedora de cigarrillos que se convirtió
en reina”, el diario publicó estas imágenes de una joven Letizia
ganándose la vida como azafata de una marca de cigarrillos.
Se le
ve también posando con el uniforme de la empresa mientras ofrece el
tabaco al resto de estudiantes. Si hay algo que ha caracterizado a
Letizia es que nunca ha ocultado su pasado plebeyo y completamente
normal. Vivía en un barrio de clase media y estaba hipotecada como
cualquier españolito de a pie.