¿Un plato no es bueno si no viene bien presentado? Que se lo digan a Alberto y su ‘león comiendo gamba‘, fulminantemente expulsado de ‘MasterChef‘ y convertido entrending topic. Aunque en su caso la patata estaba cruda como una piedra, ¿puede una receta mala convertirse en riquísima sólo por su aspecto?
La fiebre por ‘emplatar‘ es relativamente reciente; proviene de los años setenta y, de hecho, la RAE acaba de introducir el verbo como artículo nuevo en su reciente edición. En los últimos años es cuando ha habido una explosión de creatividad, y a veces venta de humo, respecto a la apariencia de los platos, a veces eclipsando el sabor del mismo.
El chef Jacques La Merde (su nombre lo dice todo) está haciendo un experimento en su Instagram: coger ‘comida basura‘ y convertirla, en virtud de su emplatado, en una receta digna de un chef con estrella Michelin. Platos visualmente maravillosos y con un aspecto delicioso confeccionados con Cheetos, galletas Oreo, crackers, Doritos, bacon, Mentos, bagels, gominolas, huevos Kinder…