En situaciones como las de esta pobre chica no viene mal asegurarse de que se conoce uno al dedillo las configuraciones de privacidad que ofrece Facebook, o simplemente no añadir a ninguno de tus alumnos. Pero sobre todo, no compartir nada sensible hasta que no se tenga la certeza de que se
distingue entre mensaje y actualización de estado, que luego pasa lo que pasa.